ELÍAS Y LOS PROFETAS DE BAAL

Estudio 35

 

Texto:  1 Reyes 16:29-33; 17:1; 18:1, 17-46

 

Temas:  Dios cumple sus promesas, Dios no acepta a otras dioses

 

Elías Y Los Profetas De Baal

 

Después de varios años, Dios le quitó el reino de Saúl y se lo dio a David.    Después de su reinado, otros reyes reinaron sobre el pueblo de Dios.   Algunos de ellos eran buenos y siguieron las instrucciones de Dios.  Otros eran malos y llevaron al pueblo al pecado y a la adoración de los ídolos.

Uno de los reyes malos se llamaba Ahab.  Su conducta fue reprochable a los ojos del Señor, e incluso peor que la de los reyes anteriores a él.  Para colmo, Ahab se casó con Jezabel, la hija de un rey de un país que no adoraba a Dios, y acabó por adorar y rendir culto a un dios que se llamaba Baal.  Ahab construyó  un altar y un templo a Baal e hizo también una imagen de Asera, la corteja de BaalTodo eso irritó al Señor, Dios de Israel.

El profeta Elías dijo a Ahab: -- ¡Juro por el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo, que en estos años no lloverá, ni caerá rocío hasta que yo lo diga! –

El tiempo pasó.  Tres años después, el Señor se dirigió a Elías y le dijo:  -- Ve y preséntate ante Ahab, pues voy a mandar lluvia sobre la tierra. –

Cuando el rey Ahab lo vio, le dijo: -- ¿Así que tú eres el que está trastornando a Israel?            

– Yo no lo estoy trastornando – contestó Elías, -- sino tú y tu gente, por dejar los mandamientos de Señor y rendir culto a la diferentes representaciones de Baal.  Manda ahora gente que reúna a todos los israelitas en el monte Carmelo, con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de Asera, a quienes Jezabel mantiene.  –

Ahab mandó a llamar a todos los israelitas, y reunió a los profetas en el monte Carmelo.  Entonces Elías, acercándose a todo el pueblo, dijo:

-- ¿Hasta cuándo van a continuar ustedes con este doble juego?  Si el Señor es el verdadero Dios, síganlo a él, y si Baal lo es, a él deberán seguirlo. –

El pueblo no respondió palabra.  Y Elías continuó diciendo:

-- Yo soy el único profeta del Señor que ha quedado con vida, en tanto que de Baal hay cuatrocientos cincuenta profetas.  Pues bien, que se nos den dos becerros, y que ellos escojan uno, y lo descuarticen y lo pongan sobre la leña, pero que no le prendan fuego.  Yo, por mi parte, prepararé el otro becerro y lo pondré sobre la leña, pero tampoco le prenderé fuego.  Luego ustedes invocarán a sus dioses, y yo invocaré al Señor, ¡y el dios que responda enviando fuego, ese es el Dios verdadero!

-- ¡Buena propuesta! – respondió todo el pueblo.

Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: -- Escojan uno de los becerros, y prepárenlo primero, ya que ustedes son muchos.  Luego invoquen a su dios, pero no enciendan fuego. –

Así pues, ellos tomaron el becerro que se les entregó, y lo prepararon, y desde la mañana hasta el mediodía invocaron a Baal.  Decían: ¡Contéstanos, Baal! – y daban pequeños brincos alrededor del altar que habían construido, pero ninguna voz les respondía. Hacia el mediodía, Elías se burlaba de ellos diciéndoles:

-- Griten más fuerte, porque es un dios.  A lo mejor está ocupado, o está haciendo sus necesidades, o ha salido de viaje.  ¡Tal vez esté dormido y haya que despertarlo! –

Ellos seguían gritando y cortándose con cuchillos y lancetas, como tenían por costumbre, hasta quedar bañados en sangre.  Pero pasó el mediodía, y aunque ellos continuaron gritando y saltando como locos hasta la hora de ofrecer el sacrificio, no hubo ninguna respuesta.  ¡Nadie contestó ni escuchó¡  Entonces, Elías dijo a toda la gente:

-- Acérquense a mí. –

Toda la gente se acercó a él, y él se puso a reparar el altar del Señor, que estaba derrumbado.  Tomó doce piedras, conforme a número de las tribus de Israel, y construyó con ellas un altar al Señor; hizo luego una zanja alrededor del altar, y tras acomodar la leña, descuartizó el becerro y lo puso sobre ella.  Luego dijo:

-- Llenen cuatro cántaros de agua, y vacíenlos sobre el holocausto y la leña. –

Luego mandó que lo hicieran por segunda y tercera vez, y así lo hicieron ellos.  El agua corría alrededor del altar, y también llenó la zanja.   A la hora de ofrecer el holocausto, el profeta Elías se acercó y exclamó: 

-- ¡Señor, Dios de Abraham, Isaac e Israel: haz que hoy se sepa que tú eres el Dios de Israel, y que yo soy tu siervo, y que hago todo esto porque me lo has mandado!  ¡Respóndeme, Señor; respóndeme, para que esta gente sepa que tú eres Dios, y que los invitas a volverse de nuevo a ti! –

En aquel momento, el fuego del Señor cayó y quemó el holocausto, la leña y hasta las piedras y el polvo, y consumió el agua que había en la zanja.  Al ver esto, toda la gente se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y dijo:  -- ¡El Señor es Dios, el Señor es Dios! –

Entonces, Elías les dijo: 

-- ¡Atrapen a los profetas de Baal!  ¡Que no escape ninguno! –

La gente los atrapó, y Elías los llevó al arroyo y allí los degolló. 

Después Elías dijo a Ahab:

-- Vete a comer y beber, porque ya se oye el ruido del aguacero. –

Ahab se fue a comer y beber. 

Entonces, más tarde  Elías le dijo a su siervo:  -- Ve y dile a Ahab que enganche su carro y se vaya antes que se lo impida la lluvia. –

Ahab subió a su carro y se fue al pueblo de Jezreel.  Mientras tanto, el cielo se oscureció con nubes y viento, y cayó un fuerte aguacero.  En cuanto a Elías, el Señor le dio fuerzas; y luego de arreglarse la ropa, corrió hasta el pueblo de Jezreel y llegó antes que Ahab.

Sí, así es.  Esta es la historia que encontramos en la palabra de Dios.  Ahora, vamos a repasar la historia haciendo algunas preguntas.

 

Preguntas:

 

1.  ¿Qué pasó con la nación de Israel después de los reinos de Saúl y David?  --  Otros

     reyes reinaron sobre el pueblo de Dios.  Algunos de ellos eran buenos y siguieron las

     instrucciones de Dios.   Otros eran malos y llevaron al pueblo al pecado y a la

     adoración de ídolos. 

2.  En esta historia, ¿cómo se llamaba el rey malo?  -- Ahab.

3.  ¿Qué pasó cuando Ahab se casó con Jezabel?  --  Ella adoraba un dios que se llamaba

     Baal.  Ella influyó a su esposo y él construyó un altar y un templo a Baal y hizo

     también una imagen de Asera, la corteja de Baal. 

4.  ¿Por qué las acciones de Ahab y Jezabel irritó al Señor, Dios de Israel?  --  Porque

     ellos estaban pecando y guiando al pueblo de Dios a la idolotría.  

5.  ¿Qué pasa cuando alguien peca contra Dios?   --  El pecado trae la separación con

     Dios porque El es santo y puro.  Hay castigo y consecuencias por hacer el mal.

6.  ¿Qué hizo Dios para informarle a su pueblo que El no podía aguantar su adoración

     de otros dioses?  -- El mandó el profeta Elías para decir al rey que Dios no iba a

     mandar la lluvia.

7.  ¿Quién tiene el poder sobre las nubes y la lluvia?  -- Dios solamente.

8.  ¿Qué pasa en Bolivia cuando no hay lluvia?  -- No hay cosecha, ni algo para comer.

9.  Después de tres años, Dios mandó a Elías a Ahab para decirle que Dios iba a mandar

     lluvia otra vez sobre la tierra.  ¿A quién hecho la culpa Ahab por la sequía en Israel?

      -- Al profeta Elías.

10.  ¿Cómo respondió Elías cuando él escuchó que el rey pensaba que él era la razón por

       la sequía en Israel?  --  Elías le dijo:  -- Yo no estoy trastornando, sino tú y tu

       gente, por dejar los mandamientos de Señor y rendir culto a las diferentes

       representaciones de Baal.  –

11.  ¿Qué piensa?  Hoy en día, ¿Dios tiene el poder de quitar la lluvia porque la gente ha

       dejado sus mandamientos y esta adorando a otros dioses?  -- Sí.

12.  ¿Quiénes se reunieron en el monte Carmelo?  --  Los cuatrocientos cincuenta profetas

       de Baal y los cuatrocientos profetas de Asera, a quienes Jezabel mantenía, y todos los

        israelitas. 

13.  Cuando todos los israelitas y los profetas se habían reunido en el monte Carmelo,

       ¿qué les dijo Elías a ellos sobre su doble juego?  -- Elías les dijo:  -- ¿Hasta cuándo

       van a continuar ustedes con este doble juego?  Si el Señor es el verdadero Dios,

       síganlo a él, y si Baal lo es, a él deberán seguirlo. –

14.  ¿Cómo respondió el pueblo?  -- El pueblo no respondió. 

15.  Para mostrar al pueblo cual dios tenía el derecho de ser adorado, ¿cuál fue la prueba

       que Elías mandó a los profetas de Baal?  -- Los profetas de Baal tenían que matar un

       becerro y poner sus partes sobre la leña de un altar.  Elías iba a hacer lo mismo sobre

       el altar de Dios.  Ningun grupo tenía que prender fuego. Luego los profetas de Baal

       invocarían a sus dioses, y Elías invocaría al Señor.  ¡El dios que respondía enviando

       fuego, ese era el Dios verdadero!  

16.  ¿Cómo sería ser el único profeta de Dios contra cientos de profetas de los dioses

       falsos?

17.  ¿Cómo respondió todo el pueblo a la propuesta de Elías?  --  Todo el pueblo

       respondió:  -- ¡Buena propuesta! –

18.  Los profetas de Baal preparon su altar primero y daban brincos alrededor del altar,     

       invocando a su dios a mandar fuego.  Hacia el mediodía, ¿cómo se burlaba Elías de

       ellos?  --  El les dijo:  -- Griten más fuerte, porque es un dios.  A lo mejor está

       ocupado, o está haciendo sus necesidades, o ha salido de viaje.  ¡Tal vez esté

       dormido y hay que despertarlo! –

19.  ¿Qué creyó Elías sobre Baal?  -- Baal no era un dios como el Dios verdadero.  Baal

       no tenía poder a mandar fuego para quemar el sacrificio. 

20.  Después de escuchar las burlas de Elías, ¿qué hicieron los profetas?  --  Ellos seguían

       gritando y cortándose con cuchillos y lancetas, como tenían por costumbre, hasta

       quedar bañados en sangre. 

21.  Baal respondió a sus peticiones?  -- No. ¿Por qué? – Porque Baal no tenía poder para

       ayudarles. 

22.  Cuando había pasado el tiempo para quemar el sacrificio de los profetas de Baal,

       ¿qué hizo Elías?  --  El se puso a reparar el altar del Señor con doce piedras.  Hizo

       luego una zanja alrededor del altar, y tras acomodar la leña, descuartizó el becerro y

       lo puso sobre ella. 

23.  ¿Qué más puso Elías sobre el altar? --  Agua.  Elías mandó que la gente

       llena cuatro cántaros de agua, y los vacíe sobre el holocausto y la leña tres veces.

24.  ¿Por qué Elías lo hizo así?  --  Para mostrar a la gente que el Dios verdadero tenía el

       poder para encender un sacrificio mojado.

25.  A la hora de ofrecer el holocausto, ¿qué dijó Elías a Dios?  -- El profeta exclamó:  --

       ¡Señor, Dios de Abraham, Isaac e Israel: haz que hoy se sepa que tú eres el Dios de

       Israel, y que yo soy tu siervo, y que hago todo esto porque me lo has mandado! 

       ¡Respóndeme, Señor para que esta gente sepa que tú eres Dios, y que los invitas a

       volver de nuevo a ti! –

26.  Después de pedir Elías que Dios mande fuego del cielo, ¿qué pasó?  -- El fuego del

       Señor cayó y quemó el holocausto, la leña y hasta las piedras y el polvo, y consumió

       el agua que había en la zanja. 

27.  ¿Qué nos muestra este hecho acerca de Dios?  --  Nos muestra el gran poder que El tiene.

28.  Al ver eso, ¿Cómo reaccionó la gente?  -- Toda la gente se inclinó hasta tocar el

       suelo con la frente, y dijo:  -- ¡El Señor es Dios, el Señor es Dios! –

29.  Después de ver el poder de Dios, ¿qué hicieron los profetas de Baal?  --  Ellos

       querían escaparse del monte.

30.  ¿Los profetas de Baal salieron con sus vidas?  -- No.  La gente los atrapó, y Elías los

       llevó al arroyo y allí los degolló. 

31.  ¿El rey Ahab fue matado también?  -- No.

32.  ¿De que otra manera permitió Dios que el rey conozca el poder de Dios?  --  Dios

       permitió que Ahab viéra el regreso de la lluvia.

33.  ¿Qué nos muestra esta historia sobre el corazón de Dios?  --  Dios amaba su pueblo y

       quería que ellos regresen a El.

34.  Esta fue la primera vez que el pueblo había abandonado a Dios?  -- No.

35.  Esta fue la primera vez que Dios había perdonado a su pueblo? – No.

36.  ¿Qué nos enseña eso sobre Dios?  -- Dios tiene mucha compasión y misericordia.

       El siempre quiere estar en una relación con su pueblo.  El no permite la adoración de

       otros dioses.  Hay que escoger a quíen se va a servir.

37.  ¿Ahora, quién puede relatar estaa historia?

 

Esta historia se encuentra en el libro de 1 Reyes en los capitulos 16 al 18